---- NOVENO AÑO ----
“Nunca un día más”
Ese febrero todo fue distinto, los compañeros crecieron sin darse cuenta, al igual que las amenazas que ETA provenían de el salón contiguo, también era noveno pero con la placa 902 en su puerta, allí se encontraban algunas de las personas que sembrarían en los próximos meses el terror…
Santiago siempre odio los comienzos, le parecían fríos, aburridos y llenos de incertidumbre y esta vez no era la excepción; sus dedos temblaban mientras hacia la fila para ingresar al salón, no se atrevía a mirar hacia su lado izquierdo porque sabía que no sería bien recibido. Esa apreciación fue una de las más atinada, para su desgracia, se vio obligado a sentarse con María Lancheros, era una mujer poco atractiva, con cara de peruano bajo la lluvia y un carácter fuerte, una de esas personas que se creen que son hermosas y que su autoestima en ellas es tan alta como el orgullo, de ojos rasgados le apodaban “la india María” y no precisamente por su feminidad… a su espalda se encontraba una de las mueres que se fugaría en años venideros al extranjero Carolina a quien ya he mencionado en algún lugar de estas páginas, adelante llego una chica nueva, No como la que hablo francés y se le hizo la vida imposible en el salón y se retiro, esta chica era más sencilla, se llamaba Nancy, aunque no recuerdo el apellido si recuerdo con algo de lujuria sus no grandes pero si notorios atributos, que la distinguían de las demás… ella era pecosa, con un par de ojos verdes color esmeralda, de estatura mediana y 21 años que le hacían sentir a todos que ella era quien mandaba.
Santiago y ella tuvieron química desde el primer momento en que se conocieron, con ella se podía hablar de astronomía y no tenía miedo a aprender de otras personas, la política era su fuerte y en eso discutían con el bajo la mirada de los demás… con el tiempo se hicieron muy buenos amigos y fue cuando comenzaron los problemas, sus amigos le hablaban diciendo que ella, Nancy, había hablado con Camilo lozano una de las figuritas de las menores de santafe, ella había dicho que gustaba de Santiago… quizás era de no extrañar la reacción de incredulidad, para él era difícil admitir que para alguien podía llegar a sentirse atraído hacia él, lo cual hoy en día es una constante.
Santiago nunca dijo nada y el año paso sin pena ni gloria más con la extraña satisfacción de sentirse bien por fin con alguna persona.
Desde ese día, nunca para él fue un día más sino más bien un día menos que decirse que estaba solo, pudo y podía darse el lujo de decírsele a ella que no y más que eso decírselo a si mismo.
Aunque aun no entendiera el porqué de sus determinaciones.
--- DECIMO AÑO ---
“El final que Comienza…”
Es aquí donde todo comienza, lamento si los he aburrido pero prefiero dejar por sentado lo poco que mis recuerdos sostienen con lucidez, para someter a la verdad a la cruel prueba de la imbecilidad sostenida por recrear ambientes que solo viven en mi memoria y el punto exacto donde Santiago se convierte en James y James a su vez en Zouso Sagara.
Tratare de recrear todo tal cual como sucedió alguna vez, con los diálogos y las partes más renombradas de este cuento.
Para enero era Santiago una persona mayor, trabajaba los fines de semana en la vidriería de su casa sin recibir pago alguno por ello, reclamo varias veces pero siempre encontró la misma respuesta “acaso no era suficiente el estudio, la comida, el techo y las demás comodidades con las que gozaba?...”, para sus padres jamás existió el termino de “Remuneración por una labor efectuada o llevada a cabo por un subordinado”, así que como cualquier adolecente Colombiano, vivió sin plata en los bolsillos los tiempos duros en donde la emancipación era el sueño dulce y común.
Con 17 años se puede tocar el cielo con las manos y eso era lo que él hacía, sus sueños eran parte de presuntuosas caricaturas que endulzaban la vida de muchos a millones de kilómetros de distancia, su cabeza concebía ideas sin perder tiempo alguno, casi sin proponérselo las historias se escapaban por sus dedos y se plasmaban en el papel, en cartas y poemas que vendía a sus amigos y que resultaban ser más efectivas que las estupideces de sus bocas, tontas, ante alguna chiquilla que les aturdía la mirada.
Así se hizo con la fama de escritor en el salón de clases, muchos acudían a él con el fin de poder llegar a un arreglo por sus letras; era un hermosos comienzo de año para él, lo rodeaban los amigos y los clientes le hacían favores y los matones le tenían protegido por ser un miembro especial en la lirica de la sociedad.
Las lluvias de abril traían toda clase de sensaciones y de juegos macabros como remover los cables de la luz y conectarlos a la puerta y cerrar estas esperando el primer idiota que se acercara a ella, además, tomarse de las manos y soportar la corriente por largo tiempo, era todo un acto de destreza y bravura, demostrando que estábamos hechos de más fuerza bruta que cerebro.
Fue entonces cuando sentimos por primera vez el aroma, era dulce, intrigante, hermoso, repleto de sensaciones contradictorias a lo que siempre se nos había instruido, no era para nada grotesco, era suave y a la vez repleto de calma… supusimos que era un perfume y siempre nos preguntamos de quien era esa rica fragancia, a quien pertenecía ese aroma, no podía ser a alguien de nuestro genero, tenía que ser a un chica pero quien, como saberlo, solo sabíamos que el olor se fugaba del salón de clases con la placa 1002, de allí todas las tardes era un flujo de corrientes aromáticas que no cesaban de atacar nuestros sentidos, alguno decían estar mareados pero no con repugnancia de aquel olor, otros sencillamente lo disfrutaban en silencio sin que nada perturbara su paz.
Yacía Santiago junto a su compañero mientras se perdían en análisis tontos sobre teorías que se departían de un lado hacia otro, sobre lo que significaba “analizar” que otra cosa podía ser que aterrizar con el culo, eso era la más insipiente y degenerada de las ciencias, pero gracias a ellas se fraguaban planes macabros en contra del profesorado… ese decimo traía un aire de rebeldía que habían opacado los años anteriores, ese enero se nos impuso el cambio del uniforme, pasar del traje tradicional de buzo azul oscuro y jean azul clásico que veníamos luciendo hace ya unos 4 años, así que algunas de nuestras compañeras se tomaron la vocería y se presentaron frente al coordinador de disciplina y frente a la rectora presentando un uniforme distinto, batalla que después de mucho pelear se quedo como parte de la huella que dejaría nuestro salón el no muy glorioso 1001.
El saco era de color gris con las iníciales del plantel NC, la camisa era tipo polo y el pantalón de dril color azul oscuro… esa era nuestra ropa, la que vestíamos como prisioneros de un campo de concentración que pretendía prepararnos para nuestra vida, fue entonces cuando la represión comenzó por parte de el coordinador de disciplina y fue justo el día del estudiante, la mayoría de los colegio lo daba como día libre pero en este plantel era un día de no hacer ni mierda y si aburrirnos dentro de las instalaciones, se nos entrego una boleta para reclamar un tamal y las gaseosas se enviaron por canasta (una) Al salón y así se hizo… todo transcurrió normalmente, hasta que llego la hora de repartir dicho tamal…
La verdad no es que yo sea un presumido, ni tampoco un subido o un cabron de clase alta, pero hay algo que siempre me ha molestado y es la puta arrogancia de los pobres, de quienes se rebajan a una comida, de quienes se matan por hacer cola y lo peor es que se venden como simples miserables ante un bocado regalado y así era eso aquel entonces, un mar de más de 100 muertos de hambre que lo reflejaban en sus caras, con una sonrisa de satisfacción como si agarrasen el cielo a dos manos, ahh malparidos imbéciles vendidos y regalados frente a los gobiernos de entonces y de ahora. (Por desgracia aun la vida me los sigue mostrando…)
Decidimos hacer la cola, aun cuando protestamos por ello nadie nunca nos escucho, recuerdo haber durado al menos unos 70 u 80 minutos quizás, para acercarme a los primeros 20, pero estando allí fuimos acusados de habernos colado, cosa que no había ocurrido, los muy arrastrados de la fila comenzaron a chillar como cerdos, hasta que unos de los criadores de ganado quien era el profesor de ingles Tarsicio Herrera llego y nos tomo por los hombros y nos saco… la madre que lo pario, no lo culpo, pero una vez nos saco en medio de protestas nuestras decidimos tomar las boletas en nuestras manos y romperlas frente a su cara, tirándolas al pecho de aquel hombre, quien tan solo pudo mirarnos mientras le indicábamos por donde tenía que entrarle el tamal.
Fuimos castigados muy severamente y se nos ordeno recoger la basura de todo el colegio tras culminar la jornada, lo cual desato en nosotros una de las primeras maldades por las que seriamos recordados durante ese año.
Por suerte el castigo solo nos dio tiempo de preparar aquel plan que me permito relatar:
Mi hermano estudiaba química en la Universidad Nacional, no recuerdo el semestre pero sí recuerdo aquella pequeña botella de color oscuro que contenía un líquido que solo era utilizado por los químicos y los perros policías de las manifestaciones, el lacrimógeno en su más pura esencia y sin el humo que lo caracteriza, tome la botella sin autorización de él, mientras Ricardo ensayaba al menos unas 10 veces por descanso tirar bombas rellenas de arena simulando el peso de la botella desde las jardineras que quedaban atrás de los salones hasta la sala de profesores, esto era una distancia de al menos unos 45 metros, durante una semana se ensayo el plan, hasta que su pulso mejoro y las bombas comenzaban a entrar en dicho salón… claro éramos presos de la persecución, pero nadie nunca nos sapio… y el que iba a hacerlo yo Santiago, me ocupaba de hacerle entender de buenas maneras como terminaría su carita si lo hacía.
Luego de 8 días hábiles de cuentas y trabajos, el plan tenía futuro, Yo lo había planeado y Ricardo era mi coautor cubriendo aquellos detalles que a mí se me escapaban…
Picos cubriría el terreno llano (era de más bien estatura baja, de cabello crespo y castaño, con un pinta de mecánico y gamín que lo decía todo con solo verlo, era el mejor en las cartas, el pikis, tres huecos y demás juegos en donde las apuestas se las llevaba siempre el.), vigilaría junto con Rivas (un poco más alto que picos, de piel blanca) y Leonardo barrios (pequeño, yo le apode Chuperro… por lo de la película, pero inseparable de Picos, era de confianza), ellos tres se encargarían de la seguridad de Ricardo mientras él lanzaba el proyectil y lo regresarían al salón a salvo y sin ningún rasguño.
Mientras tanto, Fido se encargaría de amarar con una cabuya la manija de la puerta de la sala de profesores con el fin de halar de ella y cerrar sin ser descubiertos, cuando esto sucediera necesitaríamos las manos hábiles para que alguien pasara el pasador mientras fido sostenía la puerta cerrada tirando claro de la cabuya… Pero ya no teníamos a nadie más que de confianza que nos colaborara hasta que apareció Nancy quien decidió colaborarnos…
Todo estaba resuelto, el plan no fracasaría y se llevaría a cabo en la reunión del jueves con el fin de mirar los casos de asignaturas pérdidas del primer bimestre, información que nos había llegado de algunos de nuestros contactos en la lamboneria de los profesores.
Yo estaba encargado de hacer la señal, de coordinar que todo funcionara y que ningún sapo les fuera a abrir la puerta al menos por unos 10 minutos… Ricardo y yo sabíamos que necesitábamos de una coartada porque seriamos principales sospechosos, pero eso ya estaba cubierto, lo que me preocupaba era el grado 1002 pues ellos estaban al tanto de que algo sucedería ese día y tenían unas ganas muy grandes de cagarnos la cara, así que decidimos colocar algunas varillas en lugares estratégicos por si debíamos enfrentar a algún revoltoso en el camino… pues lo más difícil seria correr los 120 metros por entre las jardineras hasta llegar al salón, sin saberlo tanto para mí como para Ricardo seria un largo camino…
----JUEVES----
Ese día, hacía un calor de mierda, como era costumbre en la capital de la nación el calor no venía acompañado de humedad, pero la humedad de los nervios si nos acompañaba ese día, tome una bayetilla roja en mano derecha, la levantaría justo a las 3:40 pm, hora en que la sala ya estaría llena de profesores.
Ricardo, Picos, Ribas y Chuperro, salieron a eso de las 3 de la tarde del salón, comenzaron a caminar cautelosos mientras se pegaban a las paredes de los salones, por el lado del jardín que limitaba con el muro, quizás la salida del salón era los más arriesgado puesto que algunos de los profesores aun se hallaban en el aula de clase, les vi irse sin reír, sin producir ruido, concentrado en una misión que quizás no tenia futuro,
-- Nos vemos ahora…--
Fue lo último que escuche de ellos, tras 10 minutos Fido y Nancy salieron del salón por una ventana y se agazaparon contra la pared del salón, ellos recorrerían una vuelta más larga pero sin tanta vigilancia, Nancy me robo un beso me sonrió y se fue… recuerdo ver sus pecas tan cerca de mi rostro, sus dientes blancos se esparcieron en una sonrisa que por un momento me hizo olvidar quien era yo para el grupo, todo podía irse a la mierda, su aliento se revuelca entre mi conciencia, entre mis recuerdos se alza mientras escribo estas palabras y mi lamento se hace lento mientras muere en la maldición de perderte; el deseo infinito de no volver a verte ardió en mi memoria, mientras otra vez, las heridas sangran una vez más.
Amarre la bayetilla de una de sus puntas a una piedra, espere muy lentamente los últimos reportes de mis informantes, Gina rubio, se había retirado en séptimo, puesto que se iba a otra ciudad, luego ese año había regresado, no éramos muy amigos, era una persona un tanto odiosa y un tanto buena gente… pero si quería saber algo de los profesores ella lo sabía y cambia dicha información por poemas que yo componía para su álbum, pues solía coleccionarlos en un cuaderno muy bien adornado en donde escribía y pegaba todo cuanto le parecía encantador, ella me dijo que solo faltaba un profesor a la reunión, pero no era un profesor exactamente, era como todos decíamos más bien un “roscón”, un maricon o como le quieran llamar, tenia ojos verdes y unos ademanes que dejaban en duda su hombría, se llamaba Carlos aun cuando no recuerdo el apellido, trabajaba como el orientador del colegio, recuerdo como recuerdo absorto y nefasto que tenía la costumbre de rascarse el trasero con dos de los dedos de las manos y esto generalmente lo hacía sin escrúpulo alguno y frente a los alumnos, hombres quiero decir, y raras veces frente a las mujeres…aahh…puahhh
Dicha persona se encontraba en el baño de profesores, lo cual era importante puesto que él podría estropear nuestros planes, así que dispuse a un de no mis favoritos pero quien me ayudaría a solucionar el problema, Mario, él era el más pequeño del salón y del colegio creo yo, no era santo de mi devoción y en realidad me caía mal, lo odiaba por ser tan sapo, pero acepto muy gustosamente cuando le dije que dejara a esa persona encerrada y se devolviera…
Yo sabía que esto no demoraría mucho, pero era suficiente tiempo para concluir con nuestra fechoría y regresar al salón sin dejar huella; eran la 3:35 cuando escuche un gran chiflido, al parecer todo estaba en orden, apreté fuerte mi puño y Salí agazapado, corriendo a hurtadillas, atravesando el patio, en plena vista de mis enemigos y amigos, llegue a la tarima me arrastre hasta una de sus aristas, allí mire a fido y a Nancy quienes llegaban sigilosos hasta aquella puerta preparada con la cabuya; ella se sentó al lado de la puerta mientras fido se acuclillo bajo la ventana de abrir y cerrar, sin levantar sospecha alguna.
Fije mi mirada en los baños y vi claramente cuando Mario amarraba sigilosamente la perilla a un marco de una ventana próxima con un cordón de su zapato recuerdo haber pensado que sería descubierto puesto que el rango de visión de la puerta de sala de profesores estaba justo en frente de dicho baño pero gracias a Dios no lo vieron.
Escuche el segundo chiflido que indicaba que todo estaba bajo control y listo así que me puse en pie y lance la bayetilla al aire como señal de que el plan se llevaría a cabo.
Justo cuando esta cayó al suelo vi cruzar por encima de mi cabeza y en un buen ángulo el pequeño frasco con su cargamento mortal… pero cuando comenzó el declive del mismo note que su trayectoria no era la mejor, un segundo después escuche como la ventana justo arriba de la cabeza de Fido estallo en mil pedazos, en medio de un ruido solo comparado al estertor de la conciencia propia de mi plan, seguido de un “jueputa…” que mis labios dejaron escapar… Fido no pronuncio palabra alguna, Nancy tampoco pero ella se levanto y se echo a correr tan solo se detuvo al escuchar a Fido cerrar con fuerza la puerta, pero la fuerza que aplico para ello fue más que suficiente para reventar la cabuya, lo cual estremeció aun más a los profesores y por efecto que yo llamo de rebote, hizo que la puerta luego de cerrarse y ha falta de chapa volviera a abrirse.
Los vidrios como esquirlas cortaron menormente a algunos de estos, pero el olor penetrante e irritable del lacrimógeno en su más pura es cencía comenzó a realizar el trabajo para lo que alguna vez fue previsto.
Recuerdo ver a Nancy regresar con raudo afán para introducirse en la sala de profesores tomar con rapidez pero sin dejar de lado la sensatez, la manija de la misma y tirar de ella hasta conseguir cerrarla ante la mirada de aquellos enemigos que se encontraban entre la risa y el espanto de tan repentino ataque; fido no espero un segundo para salir corriendo quizás por el susto, pero esto no le duro mucho, ya que al correr algunos metros sus ojos comenzaron a irritarse y mientras el cabello comenzaba a tornarse de un rubio, rubio que le desquiciaría ya que al mismo tiempo comenzó a sentir un fuerte ardor en su cabeza, de un momento a otro el dejo de correr mientras sus manos rodearon su gran cabeza…
Se acuclillo mientras sus rodillas se posaron en el suelo indicando la derrota de un plan que apenas comenzaba y ya se daba por vencido… Nancy le alcanzo prontamente pero al intentar tomarle ella comenzó a toser y se alejo mientras sus manos restregaban sus ojos en medio de un dolor aparente que aun no entendía, Todo se había Echado a la mierda.
Comencé a correr y note cuando les di alcance que los dos eran víctimas del contenido del frasco y de algunas cortadas hechas por los vidrios de la ventana tras romperse con el frasco; cubrí con la manga de mi saco mi nariz y tome a fido por el brazo, deje a Nancy que me miraba mientras me dirigía con fido hacia los baños que para nuestra suerte quedaban no muy lejos de las jardineras de aquel patio, Tire a fido bajo una de las llaves que abrí para que el agua lavara los estragos del lacrimógeno, allí le deje mientras traía a Nancy y realizaba el mismo procedimiento.
Transcurrieron cerca de un minuto cuando escuche el estruendo de las ventanas de la sala de profesores que tan solo se encontraba a unos cuantos metros de nosotros, eran ellos quieres desesperados comenzaron a romper los vidrios por salir de la prisión a la que les habíamos condenado, quise mirar con curiosidad pero una mano me atrapo por los hombros mientras decía:
--Gato marica corra… Corra…--
Ahora eran fido y Nancy quienes me guiaban en medio de una carrera que estaba cerca de llegar a su final, nos lanzamos por las jardineras como si fuéramos caballos jóvenes, potros salvajes que se liberan del cautiverio y se abalanzan hacia la llanura…
Corrimos unos treinta metros hasta doblar a la izquierda por una esquina y seguimos avanzando otros diez metros hasta darnos cuenta de lo que había delante de nosotros. Era Ricardo y compañía en medio de una gran pelea los que se defendían de un grupo de unos doce que querían cargar con ellos, tras llegar nosotros ahora se había emparejado los que era un festival de pata y puño que no cesaba… allí no había tregua ahora Eramos seis contra doce, yo tenía una varilla que había tomado mientras me acomedía al enfrentamiento pero ellos tenían como ocho, las habían tomado de el lugar donde Mario las había dejado; al comienzo no les reconocí y me asombre de que alguien nos tuviera tanta bronca, luego en medio de un par de golpes que recibí en mi cara y casi que por arte de magia recordé instantáneamente quienes eran:
Días atrás en un día de lluvia les vimos no muy lejos del salón, estaban jugando a ser más grandes que nosotros, eran los imbéciles de noveno quienes coqueteaban con nuestras chicas, tomamos un cartón de yogurt usado que vimos en el suelo, tirado en medio de un charco, le llenamos con agua sacada directamente de un de los sanitarios, operación que llevo a cabo Chuperro, luego Ricardo lo arrojo en un hermoso ángulo de sesenta grados hacia ellos, con tan mala suerte que aquel embase golpeo contra la mejilla de aquel que me golpearía días después… el envase estallo y vertió su contenido en no solo la victima sino en algunos de sus compañeros, que se miraban asombrados mientras las carcajadas de nosotros eran la gloria eterna de hacerles entender que para nosotros no significaban nada.
Por su parte ellos tomarían venganza tras vernos cometer aquel inquisidor plan que comenzaba a venirse al suelo mientras nos golpeaban sin ofrecer tregua alguna en medio de adverbios improvistos que no mencionare, además porque nos fue realmente mal, ni siquiera Nancy se salvo de tal masacre, pues me rompieron la nariz, los labios y aflojaron mi orgullo, al menos por un tiempo.
No sé cuanto tardo esa batalla, pero parecía una eternidad, aunque algunos de los testigos decían que había durado cerca de 10 minutos, solo sé que todo tuvo un pequeño respiro cuando golpee con fuerza a uno de ellos con mi varilla en medio de sus piernas, este lanzo un gran grito que nos dejo perplejos a todos y les hizo retroceder algunos pasos, gire mi cabeza y vi a mi grupo sumido en la derrota del dolor, a punto de desfallecer a golpes.. Fue allí cuando conocí a dos amigos a quienes guarde mi gratitud hasta el día de hoy, a ellos debo una victoria en medio de una derrota, de la nada y por mi costado izquierdo, aparecieron dos figuras grandes y amenazantes, uno era conocido como Risitas, era de estatura mediana lleno de acné en su cara, con nariz aguileña sin quien contemplaciones tomo la cabeza de uno de esos chicos y la estrello contra uno de los muros dejándolo inconsciente, a su lado Giovanni, quien era más bajo, Moreno y más peligroso que el mismo Risitas, este le propino una patada con todo la fuerza de su alma en toda la raya del trasero a Manuel aquel líder concentrado en la pelea y más que todo en acabar conmigo, este grito y se tomo con sus manos el trasero mientras caía de rodillas y miraba con cierta benevolencia a su agresor sonreír mientras el agregaba,
--Entonces que les pasó con el gato gonorreas…--
Los demás se quedaron pasmados ante la aparición de las figura amenazante de nuestros salvadores, algunos de ellos protestaron pero Risitas se metió la mano al bolsillo y saco un cuchillo bastante grande, lo único que puedo decir de eso es que ya entiendo porque andaba cojo cuando caminaba, Giovanni me miro mientras sonreía,
--Este marica porque no nos avisaron… para eso cuenten con nosotros ahora piérdase gordo que a estos maricas me los llevo por delante…--
--Grac…--
--Abrase, abrase gordo… que los cuchos ya se salieron…--
Cuando me gire a buscar a mi grupo con quien yo contaba me di cuenta que ellos cojeaban bastante rápido y me llevaban una pequeña ventaja, yo corrí tan rápido como me lo permitían mi adolorido cuerpo, llegamos al salón y los compañeros nos vieron entrar derrotados, adoloridos sin ganas de nada, más que de sentarnos y respirar, Fido con el cabello rubio a retazos que lucía como un completo Marica, los demás reventados…
El salón celebro una victoria que nos unió en conjunto con el otro decimo, una victoria enmarcada en el sinsabor de la derrota personal, una victoria que se escribió con sangre y casi nos cuesta algo más que el orgullo, pero para ellos, para los demás una victoria magnifica, porque como ellos decían a la hora del té, se cumplió el objetivo, ya que los docentes intoxicados no tuvieron más alternativa que romper los vidrios y salir como pudieran, con los ojos entre el culo, con mareo, un ardor que les hacia llorar, arrastrados, sucios llenos del polvo de la derrota en medio de las risas y el auxilio de algunos pocos que vieron las cosas de cerca.
El salón tuvo que ser lavado y lo dejaron abierto al menos durante un par de semanas para que se disipara el olor según ellos… los chistes y el humor negro sobre lo que sucedió estaba a la orden del día, Lo que más nos hacía gracia fue ver como contaban que cuando el negro coordinador de disciplina intento saltar por una de las ventanas empujo a la rectora y los dos se cayeron por esta quedando Matías con la cara blanca llena de polvo… muchos decían que quien intento abrirles las puerta fue el roscón de Carlos, pero al sentir el olor mejor se alejo del salón y les vio desde una distancia prudencial saltar por las ventanas, el celador del plantel, un man que le decíamos el diablo fue y las aseadoras fueron quienes corrieron a auxiliarlos, aun puedo verles correr por el patio con sus blusas de color azul oscuro, sus largas cabelleras y los kilos de sobre peso de estas últimas llegar y retroceder o mejor rehusar ante el olor de aquel liquido que tan felices nos hizo, mientras que el diablo haciendo gala de su gallardía rompía con un trapo envuelto en sus manos los vidrios mientras con su otra mano sujetaba las manos de quienes querían salir de aquel recinto maldito.
Ese día salimos como a eso de las cuatro de la tarde, en medio de risas y dolores que lentamente se desvanecieron en medio de palabras que confortaban el espíritu.
En medio de felicitaciones que no esperábamos una de ellas resolvió ponerse en frente y pese a todos mis recuerdos esta pesa más en mi memoria.
Santiago cojeaba mientras se alejaba con su amigo inseparable Ricardo pero sin que ellos lo advirtieran un grupo de personas se acercaba por la espalda, no eran ni más ni menos que Risitas, Giovanni y compañía quienes sin demostrar apuro se abalanzaron sobre la pareja de amigos,
--Buena gato guevon… así se hace…--
-- y ese pelu se manda un pulso de masatero…cosa hijueputa…--
Sin más el grupo de los más malos de aquel instituto les dieron la felicitación respectiva por el trabajo realizado horas atrás, además nos invitaron a una fiesta donde la zurda, una invitación que no podíamos rechazar; la zurda no era una tienda que gozara de muy buena reputación, pues allí se rumoraba que los atracadores y ladrones solían frecuentar el lugar, Debía su nombre a una extraño entumecimiento de la mano izquierda de la señora que atendía, esta era de avanzada edad, quizás de unos sesenta años, amable y siempre atenta a las cuentas… Hay quienes decían que la movilidad de su mano se debía a un problema con Giovanni por una cuenta, pues este último no quiso pagar y cuando comenzaron los improperios tomo su revólver calibre 22 y con la cacha del mismo le propino varios golpes a la señora hasta que las cuentas quedaron saldadas… claro esto nunca se confirmo y jamás tuve el valor de averiguarlo con Giovanni por miedo a recibir el mismo tratamiento.
Nos sentamos en una mesa de madera de varillas por patas, cubierta de una formica amarilla, la primera ronda de cervezas no se hizo esperar y nuestros nuevos amigos se sentaron a nuestro lado, nos invadieron con todo tipo de preguntas acerca de ese golpe contra los profesores, Santiago les conto todo paso a paso quizás reclamando todo ese tiempo que paso bajo la sombra de Ricardo quien ahora se veía como una pieza más en el complicado plan, una ficha reemplazable, solo eso y nada más.
Yo simplemente guarde silencio mientras el relato terminaba igual que Ricardo, los dos sabíamos que el gigante escondido había despertado y de algún modo no sería la última vez que sabríamos de él.
Ella era un chica diez, se codeaba con el hampa del lugar, sabia darse su lugar en medio de la brutalidad del sitio, su cabello eclipsaba el sol y robaba los sueños a la tarde, vino caminando hacia nosotros, destinada quizás a desquiciar a aquel hombre sentado y ajeno a la situación… Simplemente se sentó junto a Santiago quien ni la determino, era nuestra naturaleza salvaje la que nos hace comportar así, ella tomo un cigarrillo y lo coloco en sus labios, le prendió fuego mientras le miraba fijamente sonrojarse,
--Entonces no eras el idiota que pensaba…--
Santiago le miro girando un poco la cabeza mientras clavaba su mirada y una risa nerviosa en sus ojos cafés donde sentía desfallecer,
--Quizás si... y te equivocas… pero al menos no soy la fácil del grupo de eso puedes estar seguro…--
Ricardo y yo nos miramos como si lo anterior se tratara de la firma de nuestra propia muerte a manos de su novio quien se acercaba con la furia implantada en su ceño, con su mano empujo a Santiago quien sin mediar palabra alguna le devolvió el empujón solo que con todas sus fuerzas mandándolo al suelo,
--Que le paso Hijueputa…--
Ricardo tomo una botella en sus manos y yo le seguí, pero Giovanni quien nos observaba desde la distancia sencillamente se atravesó en medio de todos nosotros,
Andrés, quien era un tipo fornido y más grande que nosotros, quiso golpearnos pero fue detenido por risitas y sus amigos, mientras Giovanni le hacía entrar en razón,
--Deje sano al gordito que ese man es un bancan… no se la monte…--
Andrés mira a Santiago por encima de Giovanni, quien le mira desde abajo y al notar que él no le presta atención, le empuja con fuerza logrando la atención necesaria.
--Mire marica no se valla a hacer joder esta tarde, que el gato hizo algo mejor que lo que nosotros hemos hecho… déjelo sano Hijueputa o si no hablamos con mi amigo el 22--
Aunque mas bajo y menos fornido Giovanni siempre se caracterizo por sacar a relucir su arma cuando era necesario y siempre que lo hacía alguien terminaba herido, pero esa tarde no fue así, Jenyfer termino interponiéndose en la acción, su belleza y la dulzura de su mirada apaciguaron los aires revueltos en aquella taberna ya desaparecida y vivida solo en la memoria de esos días.
Al cabo de unos 15 minutos salimos del lugar, con las manos en los bolsillos, con el frio de la tarde que soplaba en nuestras cabelleras que lejos de estar largas, se ceñían al corte tradicional. Allí fue la primera vez que vi a Santiago sonreír, sus ojos se iluminaron, la tensión por el regaño que era fijo iba a recibir por llegar tarde esa noche y la pelea de minutos antes, parecían ya no importarle, simplemente se veía en su rostro la mirada de el hombre libre, de aquel que vivió siempre en el miedo y un día se rebeló ante sí mismo y ante los demás, sabía que ya no sería lo mismo después de esa noche y que ya nada podría cambiar la proeza que apenas un par de horas atrás había cometido.
La mañana siguiente el aire estaba lleno de triunfo y las miradas de los demás se centraban en el, Santiago se había mostrado y nada de lo que pudiera pasar retiraría el momento del triunfo que estaba viviendo, ni siquiera las burlas que Ricardo y sus amigos hacían acerca de su nueva posición, era algo curioso verlo allí sentado, lejos de las personas, lejos de la multitud, cualquier otro simplemente abría sacado provecho de aquella situación, se abría dejado seducir por las ventajas de conocer a las chicas más bonitas, a las más populares, se habría pavoneado por todo el patio y abría alardeado de lo sucedido, pero Santiago no lo hizo, simplemente contemplo desde lejos y en completo silencio como sus supuestos “amigos” lo hacían por él.
Sus ojos se clavaban en la tierra seca justo detrás del salón donde estudiaba, estaba en el suelo, el descanso se hacía largo puesto que los profesores estaban en reunión, aquel patio parecía estas fuera de control, pero él estaba tranquilo, simplemente estaba bajo el sol de la tarde, con su mirada entrecerrada por el calor del sol abrasivo, sus dedos cruzados abrazando una de sus piernas mientras los demás jugaban monedita,
Zouso Sagara
Bueno aqui vamos en algunos dias les subo el otro